lunes, mayo 31, 2010
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Cada vez recibes más y más correos que intentan enseñarte cómo ser feliz, cómo tener una vida plena, cómo vivir.... Pero nunca he recibido uno que te hable de cómo aprender a sufrir.

Puede sonar un tanto masoquista, pero la realidad es que las vidas de todos los seres humanos no sólo se encuentran atravesadas por hechos felices, también hay capítulos oscuros que quisiéramos no recordar... Entonces, ¿cómo ser feliz sino puedes liberarte de las cadenas del pasado? ¿cómo vivir plenamente si aún tienes en tu espalda la opacidad de la tristeza? Yo no veo la forma, somos pasado, presente y futuro, no somos máquinas que simplemente pueden formatear los "errores" del sistema para reiniciarlo.
sufrir
No se trata de vivir agonizantes, sino de aprender de los duelos..
Por alguna razón no somos eso, así que hay que aprender a asumir nuestra vida, tanto en sus aristas pletóricas de luz, como en las aristas más lúgubres y penumbrosas. Aprender a Sufrir, suena difícil y raro, pero es la única opción que tenemos para vivir y hacer que cada instante de sonrisa sea más placentero.

Aprender a sufrir involucra darnos cuenta que no siempre tenemos que estar felices, que también tenemos derecho a llorar, a querernos esconder del mundo para no enfrentar a nada ni a nadie. Aprender a sufrir significa reconocer que vivir no es dar pasos acertados en todas las ocasiones, sino también cojear, caer, y saberse recuperar de ello. Aprender a sufrir es mirar adentro, recorrer los caminos que nos laceran para transformarlos en un sendero en el que podamos transitar sin dolor. Aprender a sufrir es limpiar el corazón y el alma. Aprender a sufrir es liberarnos de los miedos de perder a algo o a alguien, es aprender a reflexionar, a sentir y en últimas a vivir.

Pero ¿cómo se aprende a sufrir? No es algo que planteen con esencial relevancia en las instituciones educativas... La verdad, nadie puede enseñarte, nadie puede mostrarte el camino...

Como siempre, hay que partir de un proceso de autoconocimiento: nada es peor que cerrar los ojos e intentar creer que nada pasa, hay que reconocer los sentimientos de tristeza, ira, desolación y decepción. Además, hay que dejarlos fluir, no debemos reprimirlos bajo ninguna circunstancia, debemos darnos la oportunidad de llorar, patalear, gritar y sentir nuestro dolor.

Después (y lo digo como generalidad) debes aceptar lo que te pasa, sin victimizarte, sin tomar una actitud de "pobre de mí"... sabrás qué hacer, no se sabe cómo cruzaremos al otro lado, pero podemos sentir el cómo debemos dar cada paso. No es fácil el camino... pero ¿a quien se le pudo ocurrir que lo era? Lo importante es saber que por más oscuro que veamos el horizonte, con el pasar del tiempo estaremos un poquito mejor, e incluso podremos, no sólo mirar un nuevo cielo, sino llegar más lejos que las estrellas.

Aprender a sufrir es aprender a batallar, no sólo en la luz, sino también en la desolada penumbra.

Con amor...
© Lluvia
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