martes, marzo 15, 2011
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Hay tal vez muchas, algunas o pocas cosas que nos hacen sufrir, que nos hacen derramar lágrimas amargas de tristeza que nos convierten en fantasmas, fantasmas de nuestras propias vidas. Muchas personas deciden ahogarse en su propio mar y decaen ante el dolor emocional; otras, deciden encerrarse en su mundo de decepciones y vivir perpetuamente en el pasado; unas cuantas optan por culpabilizarse o culpar a l@s demás, ¿qué te pides tú?

dolor, superación, enfrentar, vivir
Debemos aprender a manejar nuestro dolor...
El dolor es una alarma, un síntoma que nos dice que hay algo que hace que nuestro espíritu se envuelva en mil ataduras. Si algo duele, es porque debemos cambiar algo de nuestro corazón. Por lo general, cuando acercamos nuestras manos al fuego, nuestro cuerpo responde retirando nuestras manos; cuando vemos que un animal puede picarnos, intentamos alejarnos de ése bicho; cuando pensamos que algo puede hacernos daño, inmediatamente reaccionamos y nos alejamos de ello.

Pero con el dolor todo es distinto: has de cuenta que por evitar una cerca llena de espinas caes a un profundo abismo. No opongas resistencia al dolor, porque entre más trates de desterrarlo de tu vida, más le tendrás presente a cada instante, más te causará heridas y te llenará de sufrimientos. El dolor es algo que debemos aceptar con humildad, es una prueba de amor y valentía para nuestro espíritu, porque si nos encerramos en la tristeza, seguramente sucumbiremos y no sólo nuestra alma se perderá, sino que nuestro cuerpo también se enfermará.

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El dolor nos permite aceptar la vida
Nuestro espíritu no se sana a base de negaciones, sino a base de entendimiento y comprensión. No sufrimos porque estamos maldecid@s, por el contrario, lo hacemos porque tenemos un lugar muy especial en el corazoncito del cielo. Piensa en todas aquellas personas que fueron complacidas con cada capricho: ahora sus vidas se encuentran vacías, se han llenado de falsos orgullos y su alma es el nido de desdichas.

Seguramente si alguien les hubiese mostrado el verdadero sentido de nuestra existencia hubiesen tenido una suerte diferente. En cambio, las personas que hemos tenido que pasar por sufrimientos, sabemos que no siempre el camino debe estar lleno de flores, sino que los baches también pueden hacer que nuestras victorias tengan un sabor más placentero, más alegre y pletórico de sabiduría.

Guardar dolor en nuestro corazón es un terrible acto de insensatez. El dolor debe ser la oportunidad propicia para crecer como personas y aceptar los regalos que la vida nos otorga en su inmensa generosidad. Las páginas más grises y oscuras de nuestras vidas son el primer capullo para construir un mundo de esperanza en el que ya no veremos cielos grises sino oportunidades para entregarle el alma al arco iris de amor que saldrá tras la más dolorosa tormenta.

Con amor recargado...
© Lluvia
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Foto Créditos: Foto 1

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