viernes, agosto 13, 2010
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Si llegamos a un consenso, sabemos que revivir una relación pasada cuando se ha sufrido y se han tenido malas experiencias, en la mayoría de los casos no es recomendable. Sin embargo, en honor a nosotr@s mism@s, muchas veces debemos darnos el “lujo” de mirar atrás para poder reconocer con certeza qué es lo que en realidad estamos sintiendo.
regresar, amor
Sólo tu sabes cuando el amor necesita de una segunda parte...
Después de que ha pasado un periodo de tiempo en el que has intentado sacar de tu vida los vestigios de lo que fue un amor pasado, necesitas saber qué es lo que has logrado y te llenas de preguntas: ¿qué sentiré cuando le vuelva a ver? ¿Podré sostenerle la mirada? ¿Será que ya no estoy enamorad@? ¿Será que pude arrancar su recuerdo de mi alma?

Hay muchos interrogantes para los que no tenemos respuestas y que inevitablemente solo se responderán cuando tengas en frente a quien crees que dejaste de amar. Puede decirse que ello es casi que sentar a tu corazón en el banquillo de los acusados: tu eres el o la jueza, la defensa argumenta que ya olvidaste, que puedes iniciar una nueva etapa, pero la parte acusadora tiene como testig@ estrella a la persona que intentas olvidar, quien se prepara para hacer que te confrontes con tus más intrínsecos miedos.

¿Cuál es el veredicto? El jurado empieza a colocar en una balanza lo que pasó y lo que está pasando para develar cuál es la situación… ¿saldrás avante o te paralizaras ante el resultado final? Tú y la persona que amaste son lo que fue, un ayer en el que no puede vivirse y en el que el aire tiene cierto olor a nostalgia. Regresar es pertinente cuando estamos decidid@s a no dejar preguntas sin respuestas, cuando queremos hablar del pasado para clarificar el presente y encaminar el futuro, puesto que de las confusiones y las incertidumbres solo quedan los errores.

Solo tú sabrás lo que sientes… Solo tú podrás tomar decisiones al respecto. Puede ser que al mirar a los ojos de aquella persona te des cuenta de que el fuego sigue encendido, o por el contrario, evidencies que el extinguidor que usaste para sofocar dichas llamas cumplió su tarea de una manera efectiva.

Queremos un futuro sin fantasmas, aunque duela debemos afrontar los “baches” de una relación pasada para saber cuál es el aire que esta respirando nuestro corazón. Tenemos derecho a saber todo lo acontecido, tenemos el poder de elegir si regresar o iniciar de nuevo, tenemos la oportunidad de cerrar el libro de lo que fue, para vivir plenamente lo que puede ser, tenemos el deber de escuchar a la otra parte y que nos escuchen. No te condenes a la incertidumbre cuando puedes conocer lo que a veces las almas esconden.

Con amor...
© Lluvia
Foto Créditos: Foto 1

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