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| Nuestra vida tiene un inmenso poder sobre l@s demás... |
“It’s a wonderful life” (¡Qué bello es vivir!) de Frank Capra, es una fabulosa película estadounidense de los años cuarenta que cuenta la historia de George Bailey, un hombre que tras sentirse frustrado y agobiado por no cumplir sus sueños decide suicidarse. Justo cuando George va a quitarse la vida aparece Clarence, su ángel de la guarda, quien le concede el deseo de JAMÁS haber nacido. A partir de allí, George descubre un aterrador panorama: su hermano murió (porque él no pudo salvarle de caer en el hielo), el boticario de su pueblo mató a un niño por accidente (porque él no pudo percatarse del error), Mary, su esposa, se ha quedado sola y triste (porque él no llegó a su vida, hecho por el cual sus hijos tampoco nacieron), la ciudad era abrumadoramente pobre (porque él no pudo ayudar a construir ciertos barrios), su madre estaba viuda y sin hijos (porque él no nació y su hermano murió), el alcalde era alcohólico (porque él no le aconsejó a tiempo), su tío enloqueció (porque él no trabajó con él en su empresa).
Después de esta desoladora visión, George evidencia que su presencia había afectado a muchos otros seres y que sin él, su mundo acabaría de una triste forma, razón por la cual le suplica a Dios que le permita regresar. Nosotr@s a veces somos una especie de “Georges”: no valoramos lo que hacemos hasta que no vemos los cambios negativos de nuestra desaparición en la vida de quienes nos rodean, ya que muy a menudo creemos que sólo servimos para convertir “el aire en dióxido de carbono”…
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| ¡Somos importantes! ¡Nuestra luz ha iluminado a muchos seres! |
Nuestras vidas llevan inherentes un “efecto mariposa”, popular concepto de la teoría del caos que asevera que “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo”, porque cada cosa que haces, dices, piensas, sientes tiene un efecto en tu contexto y en el de l@s demás. Quizá en muchas ocasiones no le encontremos sentido a nuestra existencia, pero como diría Borges, si intentamos comprender la finalidad de nuestras vidas, es porque no hemos comprendido nada.
Nosotr@s no debemos justificar nuestra vida, porque el hecho de que estemos aquí, respirando, pensando, creando, ya es un indicio de que tenemos derecho a disfrutar de estos inciertos caminos. Míralo de esta manera, si ello no fuese así, quizá hoy no estarías leyendo esto, quizá estarías en un frío hoyo o en un calcinante horno…
Nuestra vida no es de mariposas y tsunamis, no es de aleteos y movimientos, es de continuas muertes y resurrecciones, no para encontrarle un sentido a nuestras vidas, sino para vivir felices en el sin sentido, porque como dicen por ahí, muchas veces es más importante ser feliz que tener la razón. No debemos desear suicidarnos para que aparezca nuestro ángel de la guarda y nos rescate… Nosotr@s mism@s somos nuestr@s ángeles de la guarda, nosotr@s somos quienes tienen el poder de cambiar nuestras realidades y conceder deseos para construir eternos sueños…
¿Vas a usar tus alas o las vas a dejar archivadas en el rincón de la desesperanza?
Con amor recargado...
© Lluvia







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