lunes, diciembre 27, 2010
0
Para serles sincera, los últimos días me la he pasado dando vueltas y vueltas a qué es lo que debería escribir hoy. Hay tantas cosas importantes de las cuales hablar… tantas reflexiones que sembrar… que ante la interminable lista de opciones elegí rendirme a los pies de la sencillez y compartirles algunas de las enseñanzas más importantes que me han regalado este año.
amor, felicidades, fin de año, agradecimiento
Los mejores regalos son los que no puedes tocar...
Hace unos meses y tras un largo viaje tuve la oportunidad de visitar uno de los lugares sagrados para la etnia Embera Chamí. Recuerdo que para llegar a dicho lugar era necesario caminar más de dos horas ascendiendo en una empinada montaña que me dejó sin aliento. Allí l@s indígenas compartieron con nosotr@s algunos de sus saberes ancestrales, pero lo que más tengo presente es el momento en el que uno de los líderes espirituales, mirándome fijamente a los ojos me dijo: “un alma herida no puede ayudar a sanar a otros, los médicos espirituales de acá –del resguardo indígena- primero buscamos estar bien nosotros para luego ayudar a los demás”. Fueron tantas las cosas que me pasaron por la cabeza… Yo sólo me preguntaba una y otra vez el por qué sus palabras resultaron tan certeras para mí…

Cuando empecé a descender por la montaña, llovía torrencialmente y el camino era muy difícil de llevar debido a que yo no estaba preparada para él: necesitaba como mínimo una linterna y unas botas; pero ahí estaba yo, cayendo una y otra vez, con el barro en la cara, intentando alumbrar mis pasos con la endeble luz de un celular que me habían prestado. Entre tantas caídas llegué a pensar que las palabras del líder indígena eran ciertas, que yo sólo alumbraba pequeños pasos entre el lodo y que a pesar de mis buenas intensiones eran inevitables las garrafales equivocaciones que a veces cometía por no estar preparada para este camino de la vida.

amor, felicidades, fin de año, agradecimiento
Lo importante es nuestro AHORA
Cuando regresé a mi ciudad, llegué decidida a suspender algunas actividades, entre ellas Amanecerbajola Lluvia.tk. Estaba tranquila, empero el corazón me pesaba y aún no sabía el por qué. Dos días después, por curiosidad que llaman, abrí uno de los correos que llegaban al correo de la página. Aún no sé por qué lo hice, si cuando tomo una decisión soy implacable con ello, supongo que la vida buscaba algo de balance. Leí el correo, era de una mujer, alguien que me escribía sobre todas las tristezas de su existencia, eran tantas las aberraciones que me contaba que había sufrido que al final no pude evitar echarme a llorar sobre mi computadora. El escrito finalizaba con un “gracias por darle sentido a mi vida”, en ese instante la torta se me volteó y supe que no todo lo que estaba haciendo estaba mal. Allí aprendí que no importan las heridas que hayamos sufrido en nuestro pasado, porque aunque en nuestras espaladas existan muchos pesares siempre tendremos algo bonito que regalar, y es eso lo que nos define. El pasado ya es letra muerta, lo relevante es lo que hacemos con nuestro presente, con nuestras potencialidades.

No nos podemos pasar la vida esperando a ser una especie de “Dalais Lamas” para ayudar a l@s demás, porque mientras esperamos el tiempo se va y nosotr@s nos quedamos con las manos llenas de regalos que quizá hubiesen sanado un alma. La perfección en sí nunca llegará, ningún ser humano es perfecto, pero lo que si podemos esperar es vivir en la perfección de nuestra imperfección. A lo que me refiero es a que debemos propender por ser hombres y mujeres de éxito, pero no de un éxito que se mida por dinero, títulos académicos o reconocimiento social -¿ello es acaso éxito? ¿o mejor un triunfo de apariencias?- sino un éxito que se mida por los grados de satisfacción del alma, un éxito que no es más que:

*No esperar cruzad@s de brazos a que llegue nuestra felicidad sino salir a buscar lo que nos corresponde.
*Ver un problema como un reto para encontrar soluciones.
*Descubrir que nuestr@s verdader@s rivales son nuestras debilidades y no nuestros congéneres.
*Saber que todo puede mejorar a base de amor, paz y esperanza.
*Reconocer que el hoy es más importante que el ayer.
*Aprender a valorar a nuestr@s seres amados.
*Dejar de ser la estela brillante de los triunfos de un pasado, para crear con amor el claro oscuro de nuestro presente.
*Saber que es mejor fracasar en todo aquello que no nos hace felices.
*Vivir sin rencores ni miedos, y poder ver en l@s demás a un o una amiga.
*Poder mirar a los ojos de l@s otr@s sin remordimientos.

amor, felicidades, fin de año, agradecimiento
¡Gracias a tod@s por acompañarme con amor!
Hay tantas cosas que pueden mencionase al respecto. Pero todo se resume en una palabra de dos letras: FE. Porque ¿saben una cosa? No siempre hay que saber luchar, sino simplemente hacerlo, porque lo difícil no es conquistar una cima o mantenerse en ella, lo realmente difícil es nunca dejar de escalar… Puede que nos cansemos, puede que no queramos seguir, pero siempre habrá algo que no nos dejará rendirnos ni bajar los brazos, incluso nos ayudará a avanzar hacia lo que tememos… Porque no debemos dejar que nuestro corazón se llene de oscuridades y amarguras, ya que un alma trajinada y golpeada puede otorgar los más virtuosos presentes.

Hay muchos agüeros para estas fechas, pero de nada sirven sino partimos de la premisa de creer en nosotr@s mism@s. Por ello, en lugar de andar realizando actos triviales, deberíamos empezar por prometernos a nosotr@s mism@s que en los próximos 365 días del año –quizá y le pongamos más horas a nuestro calendario-, vamos a dedicarnos a ser felices, a no mirar al mundo con ojos amargos y desbastados, a no anclarnos en el pasado, a hacer que nuestra lengua tenga una cadena de sabiduría, a tener unos hombros lo suficientemente fuertes para cargar con nuestras responsabilidades y sopesar el dolor de quien sufre, a sorprendernos con lo cotidiano y maravillarnos con el milagro del hoy, porque te lo repito, los milagros suelen tener tus manos, tu mirada, tu cara, tu cuerpo, tu corazón…

Hagamos de este nuevo año, un año de felicidad
Que nuestro paso para el nuevo año se llene de bendiciones para todos los seres humanos en este planeta. Esta noche, cuando el reloj marque las doce, dejémonos empapar por ilusiones, sueños, anhelos y esperanzas renovadas.

Eternas gracias les doy por seguir en esta casita web, gracias por hacer que la fantasía de un sueño se materialice a cada instante.

Y no puedo irme este año sin darle las gracias a cada una de las personas que ha seguido este proceso, gracias a Mar y a Lost por atreverse a escribir, gracias a toda mi barra de loc@s cómplices de camino por regalarme ideas, gracias a mi madre por acompañarme siempre, gracias a mi familia por llenarme de inspiración el alma, gracias a mis tres compañeras de la web de women por ayudarme a crecer, gracias a mis amigas feministas por regalarme fuerza, gracias a la vida por cada derrota y cada triunfo...

Todos estos meses de trabajo se los dedico a mi madre y tod@s l@s que se fueron y desde una nube me cuidan y hacen “cachitos” por mí. Y por supuesto que te los dedico a ti, mi amada amiga María reina de los cielos, gracias por guiar cada movimiento de mis manos y hacer que mi camino cambie de dirección, gracias por ser el corazón que escribe cuando el mío se cansa de hacerlo.
Dejaré de escribir por unos días, pero quiero que sepan que la puerta sigue abierta, que me pueden escribir a amanecerbajolalluvia@hotmail.com, a través del link “contacto” de esta página o a través de facebook en la página “Amanecer bajo la Lluvia”, porque recuerden que somos corazones a la distancia de un click.

No me cansaré de darles gracias, GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS. Que una torrencial lluvia de bendiciones y amor les cubra hoy y siempre.

Con amor...
© Lluvia
amor, felicidades, fin de año, agradecimiento
amor, felicidades, fin de año, agradecimiento

0 comentarios:

Publicar un comentario