jueves, abril 14, 2011
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Es cierto que las penas de amor de pareja ocupan un lugar muy importante en los índices de corazoncitos rotos en estos tiempos. Pero no sólo el amor romántico nos hace llorar, también hay otra serie de circunstancias que nos doblegan de dolor y nos convierten en fantasmas que vagan por la vida sin rumbo alguno.
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Podemos sanar los golpes que tenemos en el alma...
En nuestra alma no sólo hay amores frustrados, también hay sueños no cumplidos, miedos instalados, sentimientos sin palabras, recuerdos que lastiman, relaciones dolorosas, omisiones que sancionan, mil y un cargas que nos llenan de melancolía…Hay tantas cosas, tantas, que se haría imposible hablar de dificultades externas cuando nuestros problemas no están fuera, sino que se encuentran dentro de nuestro ser, respirando, durmiendo, comiendo y caminando a cada instante con nosotr@s. El alma se puede romper con un solo rasguño de odio que llegue a su camino, y lastimosamente no sólo nos han rasguñado, sino que nos han golpeado sin piedad hasta dejarnos agonizando en un rincón de la fría calle de la decepción: ¿Para qué enfrentar lo que viene? ¿Acaso tiene sentido? Si todo hubiera sido diferente, si hubiese tenido otro final…

No se trata de finales, se trata de inicios. Podemos buscarle otra forma a la mesa pero su finalidad seguirá siendo la misma ya que hay circunstancias en la vida que no elegimos, sino que nos eligen. El alma es puro sentimiento, puro amor, alegría que no conoce de sentimientos oscuros. Por ello es que siempre encuentra luz en medio de la neblina, por ello es que es capaz de levantarse incontables veces de la mismísima muerte. Así que aunque tengamos el corazón triste, siempre podremos encontrar la luminosidad de un nuevo día, porque no podemos sembrar en la oscuridad de la noche sino con los primeros rayos de sol de una nueva mañana.

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Dejemos que nuestro corazón florezca...
Tenemos derecho a vivir bien, a ser felices. Debemos sacarnos de la cabeza la idea de que algún@s vienen a este mundo para ser mártires y otr@s para ser reyes o reinas. Cada vez que se nos antoje pensar que la basura de este mundo es para nosotr@s es cuando debemos sacar a relucir nuestra espada de amor para combatir a los demonios que desean apoderarse de nuestra esperanza y nuestra fe.

En nuestra manos hay una bella canastita, una que está dispuesta a ayudarnos a recoger los pedacitos de alma que nos quedaron regados por el piso, una canastita que con dignidad nos puede ayudar a reparar los daños de la más terrible de las explosiones. Todo es cuestión de actitud: si creemos que no podremos, pues no podremos. Pero si actuamos como si la derrota no fuese una posibilidad, como si los errores no fueran grotescos animales, podremos volver a armar nuestro rompecabezas e incluso podremos construir uno mejor que el que antes teníamos.

No nos dejemos apabullar por las pruebas del camino, por el contrario, debemos mirar al cielo y sonreír porque estamos viv@s. Si tenemos el alma rota la pegaremos de nuevo con mucho a mor y paciencia, porque nuestro corazón se ha transformado, se ha llenado de valentía y ahora es capaz de brillar y aprender de las situaciones difíciles.

Con todo mi corazón...
© Lluvia
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Foto Créditos: Foto 1, Foto 2

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