Perdemos muchas cosas en nuestras vidas,
casi que podríamos decir que el hecho de perder hace parte natural de nuestra existencia: perdemos el cabello, perdemos malos hábitos e incluso llegamos a perder lo que más amamos. Pero en todos esos momentos y en los que hay sol en nuestro corazón, debemos preguntarnos
¿cómo afrontamos nuestras pérdidas?
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| El "perder" es un estado natural en nuestra vida... |
Es inevitable que a veces nos sintamos frustrad@s y abatid@s por lo que amábamos y se nos ha ido de las manos, total, sabemos que para bien o para mal, ya ello se ha ido de nuestro camino,
lo que no evita que nos sintamos nostálgic@s y queramos echar la rueda del tiempo hacia el pasado para no dejar ir eso que fue importante para nosotr@s
. En otras oportunidades, las pérdidas las vemos como victorias, porque al final de la historia,
hemos logrado sacar beneficios de cada situación. Pero lo que hoy quiero poner evidencia, es que todas las pérdidas son una ganancia
dependiendo del ángulo en que las miremos.
Tras un voraz incendio en el año 1914,
Thomas Edison perdió su laboratorio y con él se fueron los equipos que había conseguido con tanto esfuerzo y los registros del trabajo de casi toda su vida. Al día siguiente, mientras Thomas caminaba en medio de los escombros dijo:
“El desastre tiene algo muy bueno. Todos nuestros errores se esfumaron. Gracias a Dios, podemos empezar de nuevo." Much@s podrían decir que es una frase ingenua y que Thomas lo único que hacía era ponerle un tinte diferente a su tragedia.
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| Siempre hay algo que nos motiva a luchar |
Pero lo cierto es que Thomas Edison lo que hacía era abrirle la puerta al positivismo,
lo que hacía era ponerse en marcha para volver a construir, en lugar de sentarse a llorar en las ruinas de su laboratorio y convertirse en un escombro más. Así, nosotr@s por unas pérdidas pequeñas, osamos armar diluvios universales para como se dice popularmente, “ahogarnos en un vaso con agua” y pintar nuestros cielos oscuros y sin posibilidades para negar el camino del esfuerzo, la valentía y la autodeterminación, permitiendo que el negativismo llegue a nuestra alma y sumergiéndonos en mares de problemas que terminarán por dejarnos como saldo un “no puedo”.
Pero si somos positiv@s, si creemos que podemos volver a empezar y que mientras haya vida tenemos la oportunidad de ganar la partida,
tendremos un corazón diferente, lleno de potencialidades y espacios para reconocernos en todas nuestras dimensiones y unicidades.
No bajemos nunca nuestros brazos, no permitamos que el negativismo y la cobardía le ganen el juego a nuestros sueños, porque como dijo algún día Thomas Edison,
con las pérdidas también se van nuestros errores y tenemos la oportunidad de forjar un nuevo horizonte. Siempre podremos dibujar una sonrisa en nuestro rostro si nuestras manos lo desean…
Con todo mi amor...
© Lluvia
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