miércoles, junio 30, 2010
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Una definición genérica de lo que se considera como hipocresía habla de fingir lo que no se es o no se siente. Pero en vez de adentrarnos en moralismos, podemos decir que hay dos clases de hipocresía que comúnmente encontramos en nuestros entornos: la hipocresía “buena” y la “mala”.
hipocresía
Tod@s hemos sido hipócritas gracias a nuestros ánimos de aceptación
¿Hipocresía buena? ¿Hipocresía mala? Suena a afrenta…

Pero como bien ha de saberse, lo que se entiende por los calificativos “malo” o “bueno” es relativo y depende de las características propias de cada contexto. Por ello, entendemos que la hipocresía “buena” se refiere a comportamientos hipócritas leves y la hipocresía “mala” a comportamientos hipócritas graves.

La hipocresía buena por lo general la usamos para adaptarnos –en cierta medida- al medio social evitando disquisiciones. Ésta es la hipocresía en la que caemos por inercia, es instintiva y la premisa es sobrevivir a una serie de situaciones que se nos presentan. Ello sucede muy a menudo cuando somos nuev@s en un grupo social y es de especial relevancia un “estar bien” con las personas con que nos relacionamos.

Podemos dejar la hipocresía de lado
Por el contrario, una hipocresía mala, oculta pensamientos y situaciones con fines poco sanos. Es una forma en la que las personas se niegan a decir la verdad y consecuentemente andan por el mundo lanzando aseveraciones dañinas que no se relacionan con sus creencias y acciones; por medio de esta hipocresía es que se llega a lastimar a l@s demás, pues las intensiones son evidentemente destructivas y lacerantes al actuar.

La hipocresía buena es natural en todos los seres humanos, es como una marca genética, un mecanismo de defensa que pone escudos por neta prevención al rechazo. ¿Recuerdas aquella vez que mentiste para agradar? O ¿Aquel momento en el que te vanagloriaste de palabras para sonar más interesante? ¿O quizá de aquella oportunidad en la que dijiste palabras engañosas para “despistar” al enemigo?

Aunque para algunas personas suene feo, tod@s hemos sido hipócritas en algún momento, sea por motivos “minúsculos”, innecesarios, o de “absoluta” necesidad. Ser hipócritas es un comportamiento que puede modificarse a fuerza de convicción, todo dependerá de qué tan dispuest@ estas a asumir tus acciones… Todo queda a tu libre albedrío.

Con amor...
© Lluvia

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