lunes, junio 28, 2010
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Llega un tiempo en el que queremos renovar todo en casa, limpiamos, lavamos y la organizamos de forma tal que nos agrade… De la misma manera debemos hacer lo mismo con nosotr@s, pues a veces nos convertimos en un insospechado basurero en donde se ocultan recuerdos y sentimientos que no nos sirven para nada, excepto para quitarle espacio a las cosas positivas y bellas de nuestras vidas.
cambio, superación
Hay que hacer limpieza en el alma cuando ésta se ensucia
Mirando en nuestro interior, nos tropezamos con aquel rencor que no hemos dejado de lado, con aquella tristeza que aún atormenta nuestra alma, con aquellas palabras que nunca hemos pronunciado, con aquel dolor que no ha sanado. Queremos que todo esté en orden, pero se nos olvida que muchas veces el tiradero se oculta dentro de nosotr@s mism@s, por ello se hace necesario que nos hagamos un “mantenimiento” interno permanente con el fin de hacer brillar los ojos del alma, sacudir el polvo de la desolación, lavar las penas en el campo del no-recuerdo y planchar las arrugas de la tristeza.

Las heridas del alma son como las del cuerpo: si no las cuidas, si no las sanas a tiempo, terminarán infectándose y haciéndote un daño mayor. En la mayoría de ocasiones se nos olvida analizar nuestra vida y no nos hacemos conscientes de nuestras heridas hasta que éstas se han profundizado y nos han hundido en una situación emocional difícil. No creemos un desván para nuestro lado no tan positivo, démonos la oportunidad de ser cada día mejores, démonos la oportunidad de no cargar con kilos de sentimientos inservibles…

Siempre nos preocupamos por nuestro cuerpo, procuramos que nuestra visión esté bien, que nuestro ritmo cardíaco sea normal y además nos atragantamos de suplementos vitamínicos para “conservar” y “mejorar” nuestra salud; pero la salud comienza adentro, en nuestro espíritu, busquemos banditas para el corazón, pastillitas y vitaminas para el espíritu, usemos esos medicamentos que no encontramos en ninguna farmacia y que a fin de cuentas resultarán ser los más efectivos para lograr un giro optimista en nuestras vidas.

Limpiemos nuestro ser de todo lo que no nos hace bien y sanemos aquellas viejas heridas de guerra que aún siguen abiertas. Lo que no sirve… ¡Que no estorbe!

Con amor...
© Lluvia

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