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| ¡Quien en realidad nos ama no nos golpea! |
Puede que ya no muramos apedreadas en las calles, pero morimos baleadas, acuchilladas, golpeadas, descuartizadas… Basta con salir a la calle para darnos cuenta del maltrato que los hombres descaradamente ejercen sobre nosotras: nos tratan como objetos, en honor a “piropearnos” nos dicen palabras burdas y denigrantes; si cometemos un mínimo error nos insultan y nos tratan de “brutas”; intentan manosearnos, robarnos, destruirnos, sub valorarnos…
Y no sólo somos ultrajadas en las calles, también en el hogar y en el sitio de estudio o trabajo, y lo peor de ello es que muchas veces nos vemos obligadas a actuar con la ley de la impunidad, porque si nos defendemos, corremos el riesgo de que el “macho” nos acabe con su fuerza, y ya no sólo nos maltraten sino también nos asesinen en cualquier frio y lúgubre lugar.
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| ¡No más puños ni patadas, No más insultos ni silencios! |
Y si se detienen a verlo, podrán darse cuenta de que la bruja del cuento no es una mujer feminista, es un hombre que se disfraza de mujer para decirnos como debemos actuar, pensar, sentir, hablar… La bruja del cuento es una sociedad machista que le tiene miedo a la fuerza de sus mujeres y les arrincona en las paredes de una casa con tintes de penitenciaria, una casa que deben mantener a costa de sus propios sueños para no dejar sucumbir una falsa moral que sigue siendo el “caballo de Troya” de nuestras sociedades.
El 8 de marzo no es un día para el comercio, es un día para que recordemos que cada logro que tenemos hoy, se debe al sacrificio de mujeres valientes que no le temieron a la abominable opresión de la mano masculina; es un día para que recordemos que tenemos derechos, que no tenemos que elegir entre el camino “A” o “B”, ambos en rutados hacia los senderos el sexismo y el machismo; es un día para que nuestras voces no se queden atrapadas en nuestras gargantas y le gritemos al mundo que queremos “igualdad sin igualitarismos”.
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| ¡Rechacemos la violencia contra las mujeres! |
Mujeres:
Estamos llamadas a conformar una nueva generación de guerreras, pero no una generación que se parezca a los ejércitos de los hombres, una generación cuya única consigna sea la de la liberación, la equidad y la justicia, porque nuestra revolución no es la de las armas y la violencia, nuestra revolución es la de la paz y el entendimiento, así como nuestra guerra no está en los campos de batalla sino en los corazones saciados por el odio.
Por una vida libre de violencias, miserias y dominaciones… ¡Las mujeres elevamos nuestros actos!
Con amor para mis compañeras de batalla: ganaremos la contienda si cada día logramos ser más mujeres.Con amor recargado...
© Lluvia
¡Que nadie toque tu cuerpo para dañarlo! ¡Denuncia el maltrato!








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