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| El amor no tiene falsos moralismos, el amor sólo es amor |
¿Quién es qué para decirnos como deberíamos pensar y sentir? Cuan despreciable es que los hombres tengan una mentalidad de “machitos” en la que sólo busquen cazar mujeres para alimentar su ego. Cuan despreciable es que haya mujeres creyendo que viviendo como “conservadoras” van a ganar más que si se permitieran vivir libres de las imposiciones sociales. Desde un inicio empezamos a ponerle cadenas al amor y lo más paradójico es que creemos que interiorizando estas ideas vamos a llegar a alcanzar ese amor añorado, ese amor del cual se ufanan las telenovelas y algunos clásicos de la literatura, en el esplendor de una eternidad que sobrepasa los más grandes obstáculos terrenales.
¿Pero saben qué es lo más cumbre del asunto? Que “machitos” y “conservadoras” sigan la consigna de voltear todo: convierten el enamoramiento en amor, la compañía en dependencia, la poesía en estupidez, la libertad en encarcelamiento y las virtudes en defectos. De ahí que muchas personas con el pasar del tiempo, empiecen a mirar lo que antes les atraía como un foco de aburrimiento.
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| El amor es una aventura de dos... |
En conclusión, se tienen responsabilidades compartidas. Y este es precisamente el meollo del tema: las responsabilidades compartidas, sea para bien, o sea para mal… Si sientes que has caído en la rutina, no sólo él o la otra debió hacer algo al respecto; si sientes que el amor se ha dañado, no sólo él o la otra debió repararlo; si sientes que a veces hay demasiada presión, no sólo él o la otra debió remediarlo; si sientes que faltan detalles, no sólo él o la otra debió entregarlos… ¡Tu también pudiste hacerlo! Y sin embargo no lo hiciste, lo que hiciste fue convertirte en un dedo índice para señalar y señalar, para echar culpas y eso sí, limpiarte de toda responsabilidad.
Pero ¡Oh sorpresa! Tenías tanto afán en limpiarte, que no te diste por enterad@ de que ya estabas hundid@ hasta el cuello. Las relaciones de pareja van más allá de los preceptos sociales que se emplean, van más allá de los señalamientos y las culpas: atraviesan el viento y tienen un trasegar libre por los senderos del corazón, en los que tanto tu como yo somos concientes de que sino luchamos por lo que amamos, sin duda pereceremos en el intento, porque esto no es tuyo ni mío, es nuestro. Es como si pretendiéramos que el día existiese sin la noche, ¿entonces qué sentido tendría el amanecer o el anochecer sin la convergencia de la luz y la oscuridad?
El amor sólo señala amor, por ello siempre podrás elegir entre seguir pintando con los mismos colores de siempre, o crear una nueva paleta con colores de fe, esperanza y amor en libertad.
Con amor...
© Lluvia







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