miércoles, diciembre 15, 2010
0
Naufragamos en un mar de recuerdos que ya no queremos tener en la cabeza, el tiempo pasa y pasa pero nosotr@s seguimos amarrad@s a una balsa que no tiene dirección ni sentido… Y así nos vamos perdiendo en la inmensa oscuridad de la noche, porque cada faro que encontramos en lugar de llevarnos a tierra firme, sólo nos engaña y nos guía a rocosos puertos.
separación, adiós, desamor, dolor
No debemos sufrir por quien ya no desea volar con nosotr@s...
Y en medio de nuestro naufragio empezamos a seguir hilando pensamientos de niebla que solo nos llevan a la desesperación. Recordamos aquel amor, aunque cruel e ingrato, pero amor… Recordamos aquellos momentos en que alcanzamos el éxtasis y vivíamos felizmente adormecid@s por la droga de sus besos… Nos aferramos a un pasado que ya no está, esperando que algún día quien se marchó regrese, puesto que no hemos dejado de amarle y aún le sentimos en lo más profundo de nuestra alma como en aquel momento en que por primera vez escuchamos salir de sus labios un “te amo”.

Dicen que todo lo que comienza tiene un final, pero nosotr@s no dispusimos de uno para esta historia y aunque el ser que amamos ya no está con nosotr@s, aún poseemos la vaga esperanza de que vuelva a nuestro lado con flores de arrepentimiento y amor a la orden del día. Pensamos: “cuando se dé cuenta de lo especial que soy seguro querrá volver”, “ella o él no le hará tan feliz como l@ hacía yo”, “simplemente es una aventura y pronto vendrá a suplicarme por amor”. Quizá puede suceder que se materialicen estos pensamientos pero… ¿y si no?

Quien se marchó, sea por las razones que sea, ya tomó una decisión: la de dejarnos atrás y empezar nuevos caminos que no tienen estaciones con nuestros nombres. Duele mucho reconocer que ya no nos aman, pero no podemos seguir creando un edificio hacia el futuro en base a un pasado fantasmal. Tu pareja cuando estaba contigo era el centro de tu corazón y ahora que ya no está ¿vas a permitirle que lo siga siendo? ¿Vas a permitir que coopte tu atención hacia el pasado? ¿Vas a permitir que siga trayendo sus miserias a tu futuro?

separación, adiós, desamor, dolor
Llora, patalea, pero...¡Sigue con tu vida!
Es entonces cuando se hacen comunes frases como: “no sé porque te amo”, “no sé porque te recuerdo”, “no puedo sacarte de mi mente” y “¿Por qué tengo que amarte después de todo lo que pasó?”. Queremos odiar a quien no nos valoró, pero en cambio estamos aquí sentad@s, anhelando abrazarle y volver a aquellos tiempos en los que aún el amor vivía, nos sentimos frustrad@s y decepcionados de nuestro poder de voluntad para no recordar.

Pero el hecho de que no podamos dejar de amar no significa que nos vamos a anclar. La vida en su inconmensurable sabiduría hace que aún guardemos un sentimiento, pero no por ello nos hace nadar en una caja de concreto, somos libres de tomar decisiones y saber que si la tristeza nos ataca siempre tendremos una forma de sacarla corriendo con una sonrisa, porque sabemos que no está mal vivir y sentir nuestro dolor, lo que sí está mal es que nuestro mundo se acabe ahí.

No deberíamos esperar el regreso de nadie, siempre el mejor castigo para alguien que se creyó dueñ@ de nuestras vidas es que se entere que ya no puede dominarnos ni cortarnos las alas. Y aunque aún amemos a ese ser, ello no significa que vamos a arrastrarnos por el suelo suplicando algunas sobras de amor y atención, porque seremos valientes y tendremos la cabeza en alto: somos seres humanos valios@s, altruistas, inteligentes y llenos de amor: ¡Somos privilegiad@s!

Antes que anhelar el regreso de algo o de alguien, debemos anhelar el regreso y perduración de nuestro amor propio, porque viviendo en ése amor, ninguna decepción podrá llenar de lágrimas nuestra mirada.

Con amor...
© Lluvia
Foto Créditos: Foto 1, Foto 2

0 comentarios:

Publicar un comentario