lunes, febrero 07, 2011
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Hay días en los que nos levantamos con ganas de no hacer nada, días en los que nos sentimos rar@s y confundid@s con nuestra propia vida, en los que no le encontramos sentido a lo que antes nos importaba, en los que quisiéramos desaparecer sin dejar rastro alguno. En esos momentos nos empezamos a preguntar: ¿por qué me siento así? ¿Por qué me veo a mi mism@ como un o una extraña? ¿Por qué me siento tan vaci@?
desesperación, desolación, crisi, oportunidad
No todos los conflictos son negativos...
Pasan las horas y de repente se enciende una bombilla en nuestra mente que nos dice: “estas sufriendo una crisis existencial”, pero, ¿con qué se come eso? ¿Es algo que se cure con acetaminofén o una agüita de hierbas? ¿Acaso es una dolencia de moda? ¿Será que quiero llamar la atención? Nada de eso. Las crisis existenciales lejos de las satanizaciones y las inadecuadas posturas psicológicas, son procesos normales y fundamentales en los seres humanos: son advertencias que nos hace la vida para que empecemos a replantear algunos aspectos de nuestra existencia e iniciemos a desarrollar competencias propositivas proyectadas al presente y al futuro próximo.

Empero, muchas veces por cultura o por educación, nos apegamos a la estabilidad y a la seguridad de la no fluctuación y vemos cualquier conflicto como negativo, cuando éste dennota que podemos hacer cambios que no realizaríamos en otro tipo de circunstancias; por ejemplo, si l@s adolescentes no entrasen en crisis, jamás pasarían a la etapa adulta, pues se quedarían con la estructura mental que poseen desde la niñez. Y es que de esto se tratan las crisis: de cambios mentales que nos llevan hasta el objetivo de modificar todo aquello que nos hace anclarnos a un pasado que ya no nos satisface en lugar de mejorar y progresar en espíritu.

Las almas vamos pasando por distintas crisis a lo largo del tiempo, estas crisis simbolizan un canje en nuestras vidas: entregamos nuestras viejas comodidades para recibir nuevas metas y motivaciones, de ahí que nos detengamos a hacer un balance general de nuestras experiencias y aprendizajes y nos preguntemos: ¿quién soy yo? ¿Qué he venido a hacer? ¿Qué he hecho hasta ahora? ¿Qué quiero hacer? ¿Qué me hace feliz?

¡Las crisis son una maravillosa oportunidad para aprender!
Tener una crisis existencial es equivalente a ser bendecid@s: hay personas que nunca han tenido una y ello les ha significado la incapacidad de adquirir nuevos retos y crecer como seres humanos. Nosotr@s tenemos un regalo para avanzar, por ello nos hacemos preguntas, porque ya estamos preparad@s para recibir las respuestas, de lo contrario, ni siquiera nos tomaríamos el trabajo de forjarnos interrogantes. Las crisis existenciales nos indican que podemos aceptar más responsabilidades, responsabilidades que no hubiésemos podido concebir antes o después. El crecimiento personal se encuentra directamente ligado a las responsabilidades, es por ello que somos nosotr@s quienes deciden el cómo reaccionar: paralizándonos por los miedos o moviéndonos hasta encontrar una salida.

Recuerda que la mayoría de acontecimientos en nuestras vidas dependen de la forma en que los afrontamos: cuando lleguemos a una crisis debemos desenfundar la espada de nuestro corazón para llenarnos de esperanza y combatir nuestros temores hasta vencerlos. Las crisis son temporales y son una gran oportunidad para llenarnos de bendiciones y satisfacciones, no hay que temerle al cambio, hay que temerle a no cambiar.
Con especial afecto para quienes han decidido que la crisis sea su estilo de vida.
Con amor recargado...
© Lluvia

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