miércoles, febrero 09, 2011
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Hay muchas preguntas en la vida y no siempre hay que tener una respuesta. Sin embargo, muchas de nosotr@s tenemos delirio de abogad@s, hecho que nos hace argumentar e intentar justificar todo. La naturaleza humana no es sólo racional sino también emocional, por ello muchas veces sentimos esos inexplicables arranques que se apoderan de nuestra voluntad y de nuestro espíritu.
felicidad, respeto, originalidad, unicidad
¡Debemos seguir nuestro corazón!
El alma no tiene leyes, decretos o tutelas. El alma es quizá el último rincón de libertad que nos queda en nuestras vidas, empero, le desterramos a una fría y oscura celda de castigo en donde no puede ver la luz sino hasta que se escapa por las rendijitas y se transforma en impulso. No es que debamos ser impulsiv@s y tomar decisiones a “la carrera”: de antemano sabemos que debemos reflexionar y apuntalar nuestros esfuerzos hacia los árboles del éxito. Lo que debemos hacer es escuchar esos silbidos que nos llegan hasta el corazón suave pero suntuosamente: ¿Quién no recuerda cuando el corazón ha contradicho al pensamiento y hemos transformado nuestro camino de forma positiva en base a ello?

A veces pensamos que lo que queremos para nuestras vidas es lo que nos dice la gente que debiéramos tener, entonces nos transformamos en hombres y mujeres “ideales”. Pero llega un día en el que rompemos con ese esquema y empezamos a pensar por nosotr@s mism@s y descubrimos que no queremos una vida “maravillosa”, sin problemas, sin metas, sin retos.

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¡Ahora la regla es ser nosotr@s mism@s!
Lo que queremos es vivir sin limitaciones: queremos caernos y sonreír al ver nuestras raspaduras, queremos dejar de ser “madur@s” para comprender que la belleza se encuentra en la inocencia, queremos bajar los cobertores para que nos moje la lluvia, queremos dejar de ser día para convertirnos en noche, queremos dejar de explicar para comenzar a sentir.

La formula más exacta para llenarnos de infelicidad y frustración es que le llevemos las ideas a l@s demás y nos neguemos la posibilidad de ser únic@s, convirtiéndonos en una pintura dibujada por otr@s. No hay mayor placer en este mundo que permitir que nuestras propias curvas afloren y llenen de arte nuestro proceder, porque hay que reconocerlo, nadie tiene derecho a tomar decisiones por nosotr@s, ni siquiera las personas que más nos aman.

Mirémoslo de esta manera: ¿Qué pasa si ves a una persona sentada en el suelo en la calle? Lo primero es que piensas que es un o una desocupada más, que no tiene oficio o que busca hacerle daño a alguien. Después puedes decir que es un o una indigente o que tal vez está drogad@. Y por último, empezaras a inventar mil y un historias pre juiciosas sobre el por qué ese alguien se ha sentado en un andén. ¿Pero en algún momento has pensado en que ese alguien simplemente quiso detener su tiempo para ver pasar el de l@s otr@s? ¿Alguna vez has pensado en que ese alguien está en el suelo para arraigarse a su territorio? ¿Alguna vez has pensado en que ese alguien hace uso de sus gustos y no de los gustos de l@s demás?

Somos encantador@s, ¿Conoces tu encanto?
La regla es “nadie debe sentarse en el suelo” y nadie se sienta en el suelo. La regla es “tod@s deben pensar de esta forma” y tod@s interiorizan el mismo pensamiento. Nosotr@s debemos romper con esos parámetros sociales, que más que parámetros son protocolos innecesarios, nosotr@s debemos “dejarnos ser” y “dejar ser” a quienes nos rodean, todo en un marco de respeto y responsabilidad.

Qué bueno sería convertirnos en ermitañ@s, en aquellas personas que se alejan de todas las ostentaciones de la vida superficial para sumergirse en las profundidades de su propio ser y así encontrar su propia esencia. Nuestro espíritu se encuentra lleno de caminos, caminos que siempre estarán guiados por nuestra sabiduría interior y nos darán la fuerza necesaria para dar un grito de rebeldía y permitirnos construir nuestro propio mundo, un mundo en el que reconozcamos que la felicidad depende de nuestra mente y no de los pensamientos de quienes nos rodean, un mundo en el que elijamos lo que más amamos por encima de las conveniencias, un mundo en donde no le tengamos miedo a nuestro corazón y nos atrevamos a ser libres.

Con amor recargado...
© Lluvia
felicidad, respeto, originalidad, unicidad

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