lunes, noviembre 29, 2010
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Es bonito escuchar música, de todos los géneros, culturas y ritmos que se puedan encontrar, puesto que allí puedes evidenciar las más bellas promesas de amor que se acompañan con el suave susurro del viento y el corazón.
originalidad, simpatía, alegría
Nuestra alma tiene su propia melodía...
Encuentras que la mayoría de las letras tienen halos de Amor, aquel que se convierte en un lenguaje universal con el cual expresamos lo que pensamos, sentimos o queremos decir. Pero en muchas ocasiones, este lenguaje sufre los embates que le acontecen al lenguaje cotidiano: de tanto usarlo, ya se nos olvida que es poesía y simplemente remitimos nuestras palabras a lo efímero y pétreo de nuestras necesidades.

Tod@s tenemos una canción, una que nadie puede interpretar por nosotr@s porque representa los acordes, tonos y disonancias de nuestras vidas. Con nuestros pasos les damos forma a nuestras partituras y diseñamos la escala de sonidos que deseamos manejar. Y lo mejor de estas melodías es que no sólo hay sonidos, sino también espacios para contemplar el sonido del silencio, aquel que te posibilita escuchar las melodías de las personas que te rodean… ¿te has dado la oportunidad de escucharlas?

En muchas oportunidades no nos escuchamos ni escuchamos a l@s otr@s, así que nuestras creaciones quedan en el vacío, provocando situaciones de frustración, tristeza y decepción, sentimientos que sin lugar a dudas, nos dan un portazo en la cara que hace que nos sintamos sol@s, desolad@s y poco amad@s. Pero para ser escuchad@s hay que escuchar, debemos abrir las puertas de nuestro corazón para darle paso a aquellas melodías que flotan en el aire, aquellas melodías que te regalan un pedacito de alma de l@s otr@s.

originalidad, simpatía, alegría
¡Atrévete a crear tu propia melodía!
Entonces… ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a quedarnos sord@s? ¿Vamos a seguir obviando esos sonidos estridentes que silenciamos? ¿Vamos a seguir en esa posición egocéntrica que hace que queramos ser escuchad@s sin escuchar a l@s demás? ¿Acaso crees que puedes llegar a ser un o una interlocutora valida cuando no escuchas lo que las otras personas quieren expresarte? Pues no, Simplemente te conviertes en un o una chiquilla caprichosa que habla por hablar, ¿y adivina? Empiezas a tornarte aburrid@... O cuantas veces has escuchado palabras como: “¡hay que pereza! Sutanito se sienta en la palabra y no hay nadie que lo pare” o “A Juanita hay que aguantársele todo el cuento que echa cada vez que intentas entablar una conversación con ella”. Estos comentarios tienen algo en común: no hay sincronía, no hay melodía.

Sólo con un o una interlocutora que se sintonice en tu frecuencia podrás ser tu mism@, hallando esa transparencia que no tiene miedo de mostrar al mundo lo que tienes dentro. Es ésa melodía la que hace que no quieras imitar a nadie y te sientas orgullos@ de tu autenticidad, esa que deja acordes de dignidad, tranquilidad, dulzura, amor y esperanza.

¿Escuchas tu melodía? ¿Permites que l@s demás escuchen los latidos de tu corazón? ¿Dejas espacios de confianza para que l@s demás quieran regalarte un concierto?

Dedicado a mi querido cuñado Julián, gracias por regalarme y regalarle a las mujeres que amo melodías de alegría, amor, paz y entendimiento. Qué bello es saber que tú cuidas el alma de mi Pirito. Ahhh! Y es maravilloso también saber, que hay alguien que comparte el arte de echar chistes flojos y “finos” conmigo. ;P

Con amor...
© Lluvia

originalidad, simpatía, alegría

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