jueves, abril 07, 2011
0
amor, compromiso, miedo, nueva etapa, matrimonio
No le tememos al compromiso por placer...
La gran mayoría de personas desarrollan fobias a lo largo de sus vidas: a las arañas, a las alturas, a la oscuridad… Los miedos resultan casi que naturales para nuestras vidas y por lo general parten de la premisa de que un factor externo nos va a ocasionar mucho daño: si le tienes miedo a las alturas es porque no quieres caer, si le temes a las arañas es porque no quieres que te pique, pero… ¿Y si le temes al compromiso?

El miedo al compromiso hace parte de una serie de patologías psicológicas que muchos seres pueden llegar a desarrollar gracias a experiencias obtenidas a lo largo de sus vidas. Es difícil precisar el nacimiento de estos traumas, pero lo que si podemos precisar es que el miedo al compromiso no siempre parte de una idea de “quiero ser solter@ y sin compromiso por siempre” o “no quiero madurar y responsabilizarme de mi vida”. El miedo al compromiso, dependiendo de cada caso, puede configurarse como una fobia que necesita de tratamiento profesional.

Solemos caer en un error cuando a priori nos apresuramos a lanzar juicios y no redescubrimos las razones por las cuales alguien no desea comprometerse con nosotr@s, puesto que empezamos a tener pensamientos como “no me ama lo suficiente como para casarse conmigo” o “no quiere que vivamos junt@s porque no está segur@ de estar a mi lado”. Cuando este tipo de circunstancias se nos presentan, lo que debemos hacer es empezar a realizar una especie de “labor investigativa” para saber si estamos frente a un o una “eterna adolescente” o frente a una persona con dificultades psicológicas.

Una persona que tiene dificultades psicológicas con respecto al compromiso, por lo general viene de una familia descompuesta, en donde su entorno no ha sido precisamente fuente de inspiración, ya que ha dejado por sentada una falsa creencia de que el compromiso es sinónimo de obligaciones que no se quieren adquirir. Otra causa que podríamos encontrar dentro de este grupo poblacional, son experiencias pasadas que no resultaron bien y han llenado a las personas de miedos y prevenciones. En estos casos, hablamos de problemas serios, de personas que tienen dificultades con su corazoncito y necesitan de nuestra ayuda.

amor, compromiso, miedo, nueva etapa, matrimonio
El corazón se compromete en silencio
Pero mis querid@s amig@s, otro asunto es hablar de l@s mal llamados “libre pensador@s”, aquellos de mente muy “free” que necesitan estar parad@s frente a un peñasco sintiendo el viento que les empuja al abismo para poderse sentir tranquil@s. Otra cosa son l@s que no quieren compartir sus vidas y quieren vivir sin ley. Y no digo que esto esté mal, cada quien tiene autonomía para tomar sus propias decisiones. Lo que digo es que si nosotr@s si queremos comprometer el alma, debemos huirle a estos personajes…

De hecho, es casi que obvio que cuando nos comprometemos, pues nos Comprometemos y punto. Pero el compromiso no debe ser visto como una obligación que nos hace vociferar sino una responsabilidad que amamos y recibimos con beneplácito. Debemos llegar a acuerdos y saber qué es lo que queremos para nuestras vidas, si no estamos preparad@s para el compromiso, es mejor que no le hagamos pensar a las personas que nos rodean que si lo estamos.

El amor siempre nos acompaña. Si alguien tiene dificultades para comprometerse a causa de un trauma psicológico -trauma (daño mental) es diferente a traumatización (daño corporal, físico)- debemos ayudarle a que recupere su tranquilidad y su paz interior para poder entablar acuerdos con esa persona. Pero si nos encontramos ante un o una eterna adolescente, lo mejor es que tomemos la separación como una bendición, porque nosotr@s no le tememos a entregar el alma y la vida entera al ser que amamos.

Con todo mi corazón...
© Lluvia
amor, compromiso, miedo, nueva etapa, matrimonio

0 comentarios:

Publicar un comentario