miércoles, noviembre 17, 2010
0
instinto, confianza, sabiduria
En nuestro corazón se encuentra la verdadera sabiduría...
Por estos días se me ha metido en la cabeza una duda bastante peculiar… ¿Qué tal si por una sola vez, aunque fuese un solo día, creyéramos de una manera definitiva en nuestros instintos? ¿Qué tal si le damos salida a esos latidos que nos fueron otorgados desde nuestra creación y que configuran nuestra sabiduría ancestral y oculta?

Me gustaría que un día siguiéramos nuestro “instinto animal” y convirtiéramos la vida en una densa selva. Mirémoslo de esta manera… Los animales no se casan, no se divorcian, no se comprometen, no se hacen expectativas y mucho menos ponen condiciones… COMPARTEN, no reclaman sin sentido, no se atan a un pasado y mucho menos a un futuro que siempre se verá mejor que el hoy, ellos simplemente viven…

Los animales hacen las cosas según su instinto se lo pide: comen, duermen, juegan… ¿y saben que es lo mejor? Que no se sienten mal y mucho menos culpables. Los animales son trasparentes y sinceros, no buscan excusas para no “lastimar” a él o la otra y no tratan de justificarse para no “quedar mal”. De hecho, no buscan justificaciones para todo, no fingen felicidad y tampoco les ves con falsas sonrisas; no te ponen cara de “Casanova” de pueblo para hablarte y mucho menos se sienten más que tú…

A veces nos atamos mil cadenas a la espalda...
¡Los animales son LIBRES! ¡SI! ¡LIBRES!: Se muestran tal y como son, sin máscaras ni velos, no tienen prevenciones, no le tienen miedo a sus defectos y virtudes, no miden sus sentimientos y no se sienten en permanente “peligro” de perder. Me gusta la idea de que algún día podamos ser como animales, ya que ésta supuesta “animalidad” está rodeada de sinceridad y respeto, sin sorpresas de mal gusto, sin refugios para escondernos de nosotr@s mism@s, sin miedos para mirarnos en un espejo y enfrentarnos… ¿Qué tal si pudiésemos ser libres, si pudiésemos pensar, creer, decir y hacer lo que queremos sin restricciones y sin hacerle daño a l@s otr@s?

Ojalá y jamás olvidemos nuestra sabiduría ancestral: El instinto, porque a fin de cuentas, éste es el que nos marca el verdadero camino que queremos recorrer en la vida. Ojalá recordemos que el corazón nunca se equivoca y que sus instintivas corazonadas nos guían con sabiduría. Ojalá y no olvidemos que no tenemos que ser como nadie ni parecernos a nadie, que la mezcla exacta de originalidad, respeto y libertad nos dará unas claras pautas de existencia, unas pautas en donde las acciones no están escritas y podemos reinventarnos para vivir simplemente como “Animales”.

© Marer

instinto, confianza, sabiduria

0 comentarios:

Publicar un comentario