martes, mayo 17, 2011
0
recriminaciones, dolor, señalamientos, chismes
Siempre querrán recordarnos que nos equivocamos...
El mundo es como una especie de restaurante intangible: encuentras tanta comida de tan diversos olores, texturas y sabores, que a veces terminas por probarlo todo para al final de la cena, terminar con una insoportable indigestión auspiciada por nuestras ganas de comer un poco de todo lo que nos recomendaron.

Así, a diario tenemos un restaurante inmenso de creencias que podemos aceptar o no, que podemos tocar o alejar, que podemos apropiar o rechazar. 

Pero lo verdaderamente importante a la hora de enfrentarnos a un menú de este tipo, es saber reconocer qué sabores son los que nos resultan agradables y cuales tienen un efecto repugnante en nuestro espíritu. Afuera, siempre encontramos personas que nos dicen de manera muy amable a modo de meser@s, lo que consideran adecuado o no para nuestras vidas. Éstas personas también suelen encargarse de decirnos mil y un veces un “te lo dije” que nos juzga y nos ataca en lo más profundo de nuestro ser, ¿acaso no saben que si erramos no es por gusto?

recriminaciones, dolor, señalamientos, chismes
No permitamos que nos afecte un "¡Te lo dije!"
En nuestro corazón está la potestad para no permitir que menús sinuosos y meser@s impertinentes nos atrofien la velada. Muchos seres andan por el mundo “arreglándole” la vida a sus semejantes: “¡hay pero Sutanita es boba! no debería hacer esto”, “a Juanito le falta cerebro, ¿cómo es que no aprovecha esas oportunidades? o mejor aún, “Donde hubiese sido yo, yo si no hubiese perdido el tiempo”.

Nosotr@s no tenemos por qué ser jueces o juezas de nadie, así como nadie tiene derecho a juzgarnos, porque siempre será más fácil ver “los toros desde la barrera” cuando no te asedia la corrida, cuando los sentimientos no te agobian y cuando no cargas con el miedo a fracasar.

El “te lo dije” repetitivo no es una estrategia de apoyo. En un primer nivel es adecuada, ya que así, desde la acción, le enseñas a la otra persona la importancia de recibir consejos y escuchar a las demás personas que le rodean. Pero cuidado, no se trata de valorar las críticas destructivas del o la vecina a la cual no le simpatizamos o de pedirle su opinión al primer desconocido que te topas, esto se trata de preguntarle a quienes Si tienen injerencia directa en tu vida, a quienes de verdad le interesas y te aman sinceramente.

Nadie merece ser mortificado con un "¡Te lo dije!"
En un segundo nivel el “te lo dije” no sirve más que para acrecentar las culpas y los daños, porque quien lo escucha internaliza la creencia de que pudo haber evitado un error y no lo hizo, de que pudo haber cambiado el rumbo de su vida y también falló; conclusión: hay una perdida desmedida de autoestima y alegría por la existencia.

Nosotr@s siempre actuamos de acuerdo a nuestras posibilidades en el momento, si ahora pensamos en actuar de manera diferente, es porque tenemos nuevas perspectivas que, en gran medida, son fruto de los errores y consecuentes aprendizajes del pasado. No mortifiquemos a las personas que nos rodean con un “te lo dije” y tampoco permitamos que nos mortifiquen con esta frasecita.

La vida es más que palabras y equivocaciones, es más que menús y meser@s, y quien no ha tenido el placer de errar, tampoco ha tenido ansias de vivir.

Con todo mi corazón...
© Lluvia
recriminaciones, dolor, señalamientos, chismes
Foto Créditos: Foto 1

0 comentarios:

Publicar un comentario