Nos enamoramos, entregamos el corazón y toda nuestra vida a aquel ser que pensamos es el final de nuestra búsqueda, ya que en el encontramos todo lo que nos dijeron sería “ideal” en otro ser humano. Pero antes de avanzar y reconociendo que
muchas veces nos perdemos en nuestra propia existencia, deberíamos preguntarnos si de verdad nos estamos enamorando o simplemente estamos siendo victimas de nuestras idealizaciones.
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| A veces intentamos ver lo que no existe en alguien... |
A veces caminamos sedient@s de amor,
sed que nos hace mirar a l@s otr@s como la pareja “perfecta” que no son: les atribuimos cualidades que no tienen, minimizamos sus defectos y creamos un “nidito de amor” que se construye sobre un inmenso lodazal.
Lo cierto es que de espejismos e ilusiones no se vive y algún día abriremos nuestros ojos, entonces
¿qué pasará? Sufriremos una garrafal decepción y de allí en adelante nos podremos imaginar el valle de lágrimas que será nuestro universo
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Las idealizaciones nos hacen darnos un golpe doble: primero nos bajan a empujones de una nube y luego al caer en la tierra,
nos damos cuenta de que el ángel no es más que una pulguita que se mira a través de la lupa de nuestras necesidades. Para enamorarnos no es suficiente la atracción física, porque con el pasar de los días nos cansaremos de ver el mismo cuadro.
Para enamorarnos tenemos que conocer, excavar, palpar, cultivar, observar, sentir y “untarnos” del espíritu de la otra persona. Situación que no ocurre cuando idealizamos, ya que estamos tan ocupad@s en mirar lo bello que se nos olvida mirar la realidad.
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| Al idealizar nos perdemos entre nubes de mentiras... |
Si idealizamos es por dos razones básicas: la primera es que
el hecho de no tener pareja empieza a nublarnos el corazón convirtiendo a sop@s en príncipes o princesas; la segunda es que
tenemos tan deteriorada nuestra autoestima que necesitamos urgentemente de alguien que nos diga que somos especiales, únic@s, bell@s.
No idealicemos, lo único que haremos es sufrir, sufrir y sufrir cada vez más. Merecemos vivir un buen amor, uno que nos estremezca el alma y nos abrace el corazón con fuerza. Merecemos la oportunidad de no sólo enamorarnos de virtudes sino también de defectos.
Cuando sientas que empiezas a hilar nubes y nubes de imaginaciones, di
¡Stop! Porque no vas a cometer los mismos errores de cuando eras adolescente y te enamorabas del o la cantante de moda. Puedes estar frente a la monarquía europea encarnada en una especie de sex symbol con halos de guía espiritual pero si tu no amas como eres y no amas a l@s demás en todas sus dimensiones,
siempre tendrás un corazón que perder.
Con todo mi corazón...
© Lluvia
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