jueves, marzo 31, 2011
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Podemos poner el mundo de cabeza, hacer posible lo imposible, bajar las estrellas del cielo y caminar en la luna, pero aunque pueda dolernos inmensamente, hay que reconocerlo: ¡quien no nos ama, no da ni un peso por nosotr@s! Por el contrario, al saberse dueñ@ de nuestro amor sin el más mínimo coste, sin una gotita de esfuerzo, nos verá como su objeto y ni siquiera nos van a tratar como un objeto valioso, sino como una baratija más que se puede encontrar en cualquier mercado de poca monta.
¡No permitas que se aprovechen de tu alma enamorada!
Una chica me escribía contándome que mantuvo una relación sentimental con un joven durante dos años. Comenta que en ese tiempo su pareja siempre se victimizaba ante cualquier situación y cuando aparecía un conflicto, la llenaba de señalamientos y culpas. Con todo, y a pesar de que en esta pareja el chico era el “ángel” –supuestamente-, él decidió terminar su relación con esta chica arguyendo que ella merecía un hombre mejor que él (¿¿¿???).

Tiempo después, ella le encuentra en facebook y se tropieza con la desafortunada sorpresa de que su querido ex, por el que sufrió tanto al saberle tan altruista, había publicado fotos con su nueva novia una semana después de su ruptura y lo peor, en las fotos aparecían l@s suegr@s que ella siempre quiso conocer y nunca pudo acercárseles por prohibiciones de su ex novio.

Este es un perfecto ejemplo de lo que sucede cuando no estamos en el corazón de alguien: nos manipulan, nos utilizan, nos devalúan e incluso pueden llegar a chantajearnos. ¡Claro! Se aprovechan del alma enamorada para convertirla en su “multi usos de repuesto”. Partamos de una premisa simple: quien discrimina a las personas y les otorga valor según sus conveniencias, es un ser que no respeta a nadie y menos a sí mismo, ¿quieres a alguien así para tu vida?

Claro que esto podría refutarse, quizá alguien pueda pensar: pero de alguna manera tod@s le otorgamos cierto estatus a las personas que nos rodean; y ello es cierto, la diferencia es que no discriminamos según “conveniencias” sino según sentimientos, además, el hecho de que alguien no esté en nuestro ranking no significa que le vamos a maltratar o a usar, el respeto que tenemos hacia l@s demás siempre es el mismo y no varía según nuestros ataques de bipolaridad.

¡Merecemos mucho más que un amor a medias!
No queremos sufrir, no queremos entristecernos a causa de los asuntos del amor, pero ¿cómo es que si queremos amar a quien nos convierte en su multi usos de repuesto? ¿Cómo es que nos permitimos perder la dignidad y el auto respeto? ¿Cómo es que pensamos muy en el fondo de nuestros corazoncitos: “él o ella algún día cambiará y me amará sólo a mí”? Si no queremos sufrir, tampoco debemos entregar el alma como si fuese uno de esos volantes que le dan en la calle al o la primera que pasa, debemos empezar a amarnos, a respetarnos, a valorarnos.

Y ¿Qué importa si l@s otr@s no ven las maravillas que hay en mí? Yo las veo y no voy a permitir que alguien me haga tragar agua pantanosa cuando yo merezco disfrutar de un bello cielo lleno de estrellas. Como diría nuestra querida amiga Mar: “Tu te lo pierdes, yo me lo ahorro”. ¡Sí! Tú te pierdes de un ser humano encantador y yo me ahorro que tu corazón me infecte con sus desdeñes, tristezas y miserias.

¿Plastilina? Los actos hablan por sí sol@s, no esperemos a que la decepción sea más grande, si alguien no nos ama, debemos pintar una línea recta que nos separe de ésa persona y pedirle que no la sobrepase. Es tiempo de llenarnos de esperanza, ¡Nosotr@s valemos la pena! Si hay que amar, pues bien, ¡hay que empezar por nosotr@s mism@s!

Con amor recargado...
© Lluvia
Foto Créditos: Foto 1

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