jueves, julio 14, 2011
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Hemos atravesado por un sinfín de circunstancias que nos han recordado que la vida no siempre es como la deseamos y que muchas veces el amor ha traído consigo un paquetito oculto llamado dolor que se ha instalado en el alma sin permiso alguno.
La vida nos ha permitido ser fuertes y mejorar
El camino no ha sido fácil… Hemos tenido que escalar por peñascos llenos de angustias que nos hicieron descubrir que en nuestros brazos hay mucha más fuerza de la que creíamos. Y a pesar de las vicisitudes, seguimos aquí, dign@s porque las adversidades no nos han dañado, por el contrario, al saber que teníamos que luchar con nuestros monstruos, no sólo les derrotamos sino que nos cuidamos de no perder el alma en aquellas batallas.

Seguimos respirando y sabemos que el aire circula lleno de amor por cada rinconcito de nuestro cuerpo, puede que a much@s les causemos “lástima” y nos traten de “pobrecit@s” gracias a los innumerables problemas que se nos atravesaron en la vida...

Pero nosotr@s sabemos que el “pobrecit@” no está en los vendavales que tuvimos que superar, sino en no entender que lo malo de las caídas es no aprender a levantarse. Es como cuando caminas y aún sin saber el destino, sabes qué recorrido es el indicado... Puede que tengamos las piernas atrapadas por el fango y los ojos confundidos de mirar el mismo oscuro paisaje de siempre, pero a pesar de los tropezones y aún sin saber, logramos convertir lo muerto en una verdadera primavera en donde no nos cansamos de florecer.

¿Para dónde vamos? 
Tal vez no lo sepamos… Pero lo que si sabemos es que ya no caemos en aquella trampa que disculpa las peores bajezas que podamos cometer, ya no creemos en la trampa que asevera que “el fin justifica los medios” porque sabemos que los medios hacen parte de nuestros fines y no deseamos corromper lo que tanto anhelamos. Es como si quisiéramos construir la mejor de las casas con materiales de segunda mano: tendríamos una casa, pero nuestros medios para construirla terminaron por dañarle por completo.

Somos maravillos@s seres que florecen incluso en el desierto
Amig@: Yo sé que en algún momento de tu existencia has gritado al cielo con un corazón opacado por el dolor, pero lo que tú has sentido tristemente en silencio, lo has compartido con media humanidad. Es sólo que nos concentramos tanto en apretar los dientes para no mostrar nuestra “debilidad” que no nos damos ni por enterad@s de que hay otras almas que también comparten nuestros sufrimientos sin dejar de amar o de preocuparse por dejar morir lo que una vez les hizo agonizar…

Hay muchas flores en este maravilloso mundo: unas, mueren ante la primera oleada de frío, pero otras, a pesar del otoño, crecen llenas de color y vida, lo que las hace más bellas y únicas al ser capaces de llenar de luz la adversidad… ¿qué flor deseas ser tú?

Con todo mi amor...
© Lluvia
Foto Créditos: Foto 1, Foto 2

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