martes, junio 28, 2011
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Vivimos en una sociedad que a diario nos impone ciertas reglas que debemos seguir si queremos convivir de forma tranquila, y ello es apenas obvio: debes saber que si deseas que te respeten, tú debes empezar por respetar. Sin embargo, lo malo de estas "reglas" es que te digan que puedes ser original cuando de antemano te ponen a elegir entre X1 y X2, ambos de la misma compañía de personas que creen que es maravilloso ponerle traje a los sentimientos.
prejuicios, juzcar, criticas
No debemos atacar a quien se atreve a ser si mism@...
Pero lo más terrible de todo este asunto no es que quieran ponernos uniformes, sino que nosotr@s los aceptemos como un exacerbado símbolo de valores en el cual nos refugiamos para evitarnos el inmenso y complejo trabajo de hacer uso de una migaja de libertad. Haz de cuenta que estamos en una especie de guerra, tod@s somo soldad@s y llevamos el mismo uniforme, nos escondemos temeros@s entre trincheras para evitar ser lastimad@s.

De repente, alguien decide salir del agujero en el que se escondía y se quita el uniforme que le dijeron que siempre debía llevar consigo, ¿qué sucede? Sencillo... como esta persona se ha puesto en evidencia, hay que atacarle, por ello todas las balas se dirigen en su dirección, "muerte a quien se salió de la regla".

Así somos nosotr@s en nuestra vida diaria: nos escondemos entre trincheras con un uniforme para evitar ser señalad@s, pero cuando vemos que alguien decide enfrentarse a un mundo de moralismos absurdos, nos dirigimos cobardemente a atacarle con las balas de la desidia, que no son más que nuestras venenosas palabras llenas de frustración, de miedo, de desdicha... ¡Qué acción tan valiente atacar a quien desea vivir en libertad! Cuán valientes somos para herir, para unirnos con nuestr@s amig@s para lastimar en lugar de procurar bien, hay que ver que somos seres llenos de "moral".

prejuicios, juzcar, criticas
Si somos amor, no hacemos críticas destructivas
La moral, aquella palabra tergiversada de generación en generación no sirve más que para limpiar el piso, cuando lo único que hacemos es refugiarnos en ella para afilar nuestro dedo índice y desdeñar de las personas que nos rodean, ¿Por qué sabes algo? El más alto valor que la moral promueve es el respeto y al parecer, much@s lo olvidan a la hora de actuar, a la hora de pensar, a la hora de hablar.

No podemos seguir siendo paradigmátic@s, no podemos seguir creyendo en las VERDADES cuando lo único que existen son interpretaciones. Hoy te invito a que mires más allá de la apariencia, a que te quites el traje de juez o jueza y te pongas el de ser humano para reconocer que el amor está por encima de cualquier otra cosa.

No sigas viviendo en tu cómoda trinchera, atrévete a salir de ella y vístete de fiesta para que desarmes las balas con sonrisas y mil destellos de amor, atrévete a vivir más allá de los prejuicios. Hay que dejar de ser guardian@s de la "verdad" para convertirnos en puentes de amor.

Con todo mi amor...
© Lluvia
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