jueves, junio 23, 2011
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La vida siempre nos trae sorpresas que en algunas oportunidades pueden resultarnos tristemente difíciles de aceptar. Así como en un momento encontramos cielos llenos de estrellas, en otro podemos encontrar mil relámpagos que nos llenan de miedos. Pero al final de todo debemos aprender algo: nuestra vida es una incesante cadenita de momentos, momentos dulces y amargos que se van y no regresan, pero que siempre dejan en nosotr@s una huella que perdura, ¿te has detenido a pensar en esas huellas?
heridas, dolor, sanación, aprendizaje
Las heridas son una eficaz forma de aprender...
Muchas personas suelen creer que sólo han venido a este mundo a sufrir, que todo y tod@s les golpean sin piedad alguna para dejarles derrotad@s en el suelo. En primera medida esto puede ser cierto: hay seres que lo único que hacen es dañar a l@s demás sin importar las consecuencias físicas y mentales; pero después de un tiempo, ese daño cesa y muchas veces en lugar de levantarnos y aprender de lo acontecido, nos quedamos denigrando de nuestra existencia, dándonos golpes de pecho y preguntándonos: "¿por qué yo? ¿Acaso he sido tan mal@ en la vida?".

Es natural que nos hagamos este tipo de preguntas, total, estamos sufriendo y lo que queremos es defendernos, lo que queremos es una respuesta. ¿Te has preguntado por qué las plantas que tenemos en nuestra casa no son tan fuertes como las que podemos encontrar en los bosques? Bueno, pues porque las plantas que tenemos en casa no tienen que hacer mucho esfuerzo por sobrevivir: nosotr@s las regamos a diario y las cuidamos; así, ellas se acostumbran a tomar el agua de la superficie y sus raíces son poco profundas. Pero las plantas de los bosques están en un lugar en donde nadie puede regarlas, entonces, ellas mismas asientan sus raíces desde lo más profundo de la tierra para poder extraer el agua de allí. Cuando llegan las sequías, las plantas de nuestros hogares se marchitan y mueren, mientras que las de los bosques se mantienen frondosas y bellas aunque tardaron más en crecer.

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Podemos tener un nuevo día aunque tengamos los ojos tristes
Siempre pedimos no pasar por problemas, creemos que ello está mal y que necesitamos llevar una existencia alejada de ello. Pero la verdad es que las dificultades en la vida son muy normales, es el equilibrio que nos regala la naturaleza: si todo fuese dulce llegaría un momento en que nos hastiaríamos. Por eso, no hay que pedir vivir siempre entre sonrisas, sino que nuestras raíces, como las de los árboles de los bosques estén en lo más profundo de la tierra para que podamos soportar los tiempos de crisis y en lugar de perder, ganemos sabiduría y nos convirtamos en mejores seres humanos de lo que éramos antes.

Nunca jamás deberíamos preguntarnos ¿por qué nosotr@s? Si no reconocer que en frente tenemos una escalera que nos invita a pulir nuestro corazón, a llenarlo de fortaleza y prepararlo para los tiempos de sequía para que, en lugar de morir, volvamos a florecer con el más bello de los corazones. Nuestras heridas deben avergonzarnos o ahogarnos en un mar de confusiones, nuestras heridas nos deben enorgullecer al recordar que hemos tenido el privilegio de vivir.

Con todo mi amor...
© Lluvia
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Foto Créditos: Foto 1, Foto 2

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