viernes, julio 30, 2010
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Cuanto añoramos nuestra niñez…
Decimos que fue una gran etapa en la que solo nos preocupábamos por jugar y comer cuanta golosina se nos pasaba por enfrente. Un día despertamos y ya no vemos a l@s demás como nuestr@s cómplices de travesuras, ya no somos felices jugando con tapas de refrescos o comprando el “minisicui” que venía presurosamente empacado en un pitillo. Queremos volver a aquella época en donde queríamos huir si sentíamos cerca un regaño de mamá, papá o algún adulto.
alegria, niñez, espontaneidad
Aprendamos a vivir sin prevenciones, a mirar el mundo con asombro...
Añoramos tanto a la niñez porque con la excusa de “crecer” hemos perdido lo básicamente bello de nuestra naturaleza humana: la capacidad de maravillarnos, de crear nuevas palabras, de inventar nuevos juegos, de ver castillos en donde no los hay… Simplemente hemos renunciado a ser espontáne@s y hemos cambiado nuestra forma de actuar por la de la “prudencia” y lo “prefabricado”.

Para l@s niñ@s, la vida está llena de muchos mundos por conocer, aprenden cada ademán, cada chiste, cada gesto, cualquier objeto se convierte en un compañero ideal de juegos. Por el contrario, l@s adult@ tendemos a complejizar todo. Es cierto que cada etapa de la vida tiene sus beneficios y embates, como también es cierto que las personas mayores nos vemos sometidas a mayor presión social: el trabajo, las responsabilidades en el hogar, los menesteres económicos, los estudios, entre otros. 

Pero la niñez es más que una edad. La niñez es salvaguardar lo bello que nos unió a aquellos años, es apreciar las pequeñas cosas de la vida sin pensar en un mañana ajeno. Sin embargo, nosotr@s en nuestro cínico raciocinio, tildamos lo infantil con expresiones que creemos sinónimas tales como “inmadurez”, “impulsividad” y “ridiculez”, ello, sin tener en cuenta que lo infantil es fruto de la inocencia y nuestros malos actos fruto de la insensatez.

Hoy quiero ser infantil porque quiero vivir sin prevenciones, quiero sonreír con lo absurdo, quiero vivir del ahora, quiero buscar en el cielo la estrella más grande, ponerle nombre a las nubes, correr en la calle, sentarme en el suelo, hacer burbujas de jabón y nunca dejar de explorar y re conocer lo que se muestra nuevo ante mis ojos. Hoy quiero que ustedes también sean infantiles y sueñen con que pueden usar muchos crayones para pintar una nueva vida.

¡Uno, dos, tres por mí y por todos ustedes!

Con amor...
© Lluvia

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