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| Hablamos con cada rincón de nuestro cuerpo |
El lenguaje corporal domina y aunque a veces nos esforcemos por no demostrar ciertos sentimientos, en la mayoría de oportunidades nuestro inconsciente nos “traiciona” y terminamos evidenciando nuestros secretos. Con las palabras das un no y con el cuerpo das un sí, con las palabras mientes y con el cuerpo adviertes a la otra persona de tu mentira, con las palabras escondes, con el cuerpo demuestras…
El lenguaje corporal tiene un mayor impacto y tiene mayores grados de verdad, es la muestra de que nuestra mente está conectada con nuestro cuerpo y que, no es del todo cierta aquella frase que asevera que “el cuerpo es la cárcel del alma”, por el contrario, el cuerpo es una extensión de la misma, de ahí la importancia del contacto con l@s otr@s sin tabúes, haciendo caso omiso a una cultura que nos encierra en una bola de cristal en la que cualquier caricia puede resultar sospechosa, en donde el acercamiento es sinónimo de enamoramiento y en donde los besos y los abrazos se dan por protocolo y no por iniciativas sinceras. A veces obviamos la importancia del contacto físico, pero lo que no podemos obviar es el hecho comunicativo de nuestra corporeidad. El solo evento de estar frente a otra persona es comunicación, su forma de vestir y de comportarse nos da pistas sobre su personalidad y visiones de mundo.
Pero más allá de lo evidente, si somos observador@s podemos develar algunas situaciones que l@s otr@s no nos dirían de forma consciente o explicita, podemos citar algunos ejemplos como:
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| ¿Qué comunicas con tu cuerpo? |
*Cuando alguien es sincero, muestra la palma de sus manos, mira a los ojos y no cambia el tono de voz que usa.
*Cuando le gustas a alguien, te señala con una de sus extremidades. Por ejemplo, cuando una persona se sienta y cruza las piernas, sus rodillas apuntarán hacia ti. Otro ejemplo es la dilatación de las pupilas. Estas se abren y cierran dependiendo de la cantidad de luz que debe ingresar al ojo, cuando hay mucha luz se ponen chicas y cuando hay muy poca se agrandan. Pero si te encuentras en un lugar bien iluminado y el o la otra tiene las pupilas dilatadas… ¿qué puedes inferir?
*Cuando alguien quiere llamar la atención sobre una parte del cuerpo en específico, la señala sutilmente. Miren por ejemplo la manera en que l@s trabajador@s sexuales se paran por las esquinas: ponen sus manos más abajo de la cintura, formando una especie de triangulo con su área genital.
No sólo hablamos con las palabras, también lo hacemos con el cuerpo. Si las palabras son el fruto del desarrollo de la racionalidad, el cuerpo es la expresión más cercana a los mandatos del alma. Hay cosas que no puedes decir y sólo pueden sentirse. Hablar con el cuerpo es una habilidad innata que hemos negado pero que nos determina, en nosotr@s está no seguir simplificando nuestra naturaleza y más bien asumirnos desde nuestra integralidad. Empezar por el cuerpo es una excelente y entretenida alternativa, qué tal si empiezas por hacerte interrogantes como: ¿Qué es lo próximo que dirá tu mirada? ¿Cuál es la nueva palabra que inventarán tus manos? ¿Qué sentimientos quieres proyectar con tu presencia?
Con amor...
© Lluvia







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