lunes, septiembre 13, 2010
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¿Estás de acuerdo? ¿Crees que envejecer es una obligación? ¿Crees que madurar es opcional?
luz, madurar
Vivir con el alma es una opción que podemos hacer nuestra
El hecho de envejecer nos da cuenta de un proceso biológico natural e inevitable en los seres humanos, puesto que con el pasar de los años nuestro cuerpo sufre los embates de toda una vida pletórica de hábitos saludables o mal sanos. Pero la madurez… La madurez no es un evento que se da por inercia con el pasar de los días. Madurar implica reunir una serie de condiciones psicológicas, espirituales y sentimentales que nos permiten entrar en el terreno de la sabiduría y el amor en ejercicio de una vida plena y autónoma. Envejecer no implica madurar, de ahí que puedas encontrarte con personas de 40 años que actúan como si tuviesen 20, o por el contrario, personas de 20 años cuyo desarrollo mental pareciese llevar más tiempo.

También puedes encontrarte con que las personas mayores dicen sentirse “joviales” para dennotar un estado de alegría, animo y salud… ¿Acaso la vejez no puede estar llena de estas bendiciones? ¿Acaso ello es un privilegio exclusivo de la juventud o de los ya conocidos “años mozos”? Por otra parte, las personas jóvenes dicen sentirse “viejas” para aseverar que ya no sonríen, no corren, no sueñan y no le encuentran mayor chiste a la vida… ¿Acaso tener 70 años es sinónimo de estar desanimados? ¿Qué l@s jóvenes por ser “jóvenes” viven felices y l@s viej@s por ser “viej@s viven tristes?

La vida no se mide con calendarios...
La mente va mucho más allá del sesgo impuesto por los años, envejecemos físicamente por obligación pero mentalmente tenemos otras opciones. Tu edad no la determina tu documento de identificación ni el numero de velitas que pones en tu pastel de cumpleaños, tu edad la determina tu mente según el grado de madurez que has adquirido, las experiencias que has vivido y el modo en el que te enfrentas a las nuevas experiencias que llegan a tu camino.

Mi cuerpo tiene una edad, pero mi alma no. Por ello, cada vez que me preguntan por mi edad sonrío y digo “15 años”, lejos de la vanidad o de querer detener el tiempo, ésta es mi forma de rechazar una pregunta vacía, una pregunta que no dice nada de ti, pero que si te pueda regalar algunos prejuicios: ¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir: “ahh se comporta de tal forma porque tiene X años”, “su tiempo ya pasó y se cree un chiquill@”, “no me relaciono con personas de X edad porque todas son inmaduras” o, “estas amargad@, pareces un o una vieja”?

Todas estas preguntas carecen de argumentos y se quedan sin piso con una simple pero representativa frase como: “Envejecer es una obligación, madurar es opcional”. La edad de nuestra alma no siempre coincide con la de nuestro cuerpo, empero decimos que tenemos espíritu y cuerpo que se unen para permitirnos vivir en este plano; incluso creemos en la vida después de la muerte y en la reencarnación, pero a la hora de lanzar juicios esto se nos olvida y terminamos hablando de edades y no de almas, de identificaciones y no de pensamientos, de días y no de circunstancias.

El alma es atemporal, no funciona bajo las lógicas terrenales, así que merece la pena que reevalúes algunas de tus posturas y sepas que la edad no es sinónimo de madurez o inmadurez, sino de tiempo terrenal vivido. Todo depende del alma que habita en la morada del cuerpo, no tengas prejuicios, date la oportunidad de vivir sin tener que sostener un calendario en tu mano.

Con amor...
© Lluvia
Foto Créditos: Foto 1

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