viernes, septiembre 10, 2010
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Hoy me levanto y le doy gracias a la vida por permitirme abrir los ojos a un nuevo día. Por un momento pienso en todas las maravillas que pueden pasarme y atraigo mil bendiciones hacia mis pensamientos. Camino hacia el espejo y allí observo firmemente mi reflejo: me sorprendo con los cambios en mi rostro y me pierdo buscando el brillo que siempre ha caracterizado mi mirada. Después de un eterno instante de contemplación he recordado lo importante que soy, así que ahora me digo todas las bellas palabras que he omitido susurrarme al oído durante tanto tiempo…
libertad, amor,
Un día como hoy comenzaré por conocerme a mi mism@...
De repente los pensamientos negativos invadieron mi ser cuan intrusos que irrumpen en los jardines de la fe… Sin embargo, ahora sé que no le temo a las malas experiencias y menos a mis miedos, así que con tono de autoridad, les exijo que salgan de mi corazón y de mi mente. Comienzo a caminar por los senderos de mis sueños, están tan abandonados… Me doy cuenta de que he caminado en círculos siguiendo una agotante rutina que ha hecho que me olvide de lo que un día fue el motor de mi existencia. ¿Qué ha pasado con mis ilusiones? ¿Ya me olvidé de lo divertido que es vivir soñando? No. Pero no basta con soñar, hay que poner a las manos a actuar, ¿y mis manos? Ellas están algo maltratadas por mis malas acciones y por las veces que debí hacer algo y no lo hice. Desde hoy me prometo no volver a permitir que mis manos se vean oscurecidas por la desidia de lo errado y lo inconcluso.

Bajo mi mirada y toco mis pies… ¡Cuantos pasos equivocados les he obligado a dar! He venido sometiéndolos a caminar por intrincados lodazales cuando habrían podido disfrutar de la suavidad del pasto y la tierra… Quiero caminar por bellos y esperanzadores parajes, quiero disfrutar de un bello amanecer y sentir como el viento se posa suavemente en mi cara mientras las gotas de lluvia acarician mi cuerpo y mi alma. Quiero disfrutar de las cosas que a veces no veo, quiero mirar el azul del cielo y la majestuosa penumbra de la noche. Sé que todo está en los ojos de quien ve, pero deseo saber ¿qué es lo que hace que no veamos la hermosura de lo que se muestra sinuosamente ante nuestros parpadeos? ¿Qué es lo que hace que tod@s veamos el mundo de manera diferente? ¿Qué hace que mientras un@s ven un hoyo, otr@s vean una oportunidad para sembrar?

¡Podemos ver el mundo de forma diferente!
Más allá del ver, está el mirar… ¿Será que el secreto está en esa mirada? En ese caso, desde hoy lograré que mi mirada sea diáfana, transparente, amorosa… Quiero una mirada que no quiera ni sepa mentir, que diga la verdad y sólo la verdad… Dicen que los ojos son las ventanas del alma… ¿Pero para qué quieres ventanas si el alma se merece ventanales enormes? Es más, todo el cuerpo es territorio del alma…

Los ojos… ¿Cómo mantener la dosis correcta? ¿Cuánto tiempo debo mantenerlos abiertos para no perder la percepción de la realidad? ¿Y cuanto tiempo debo mantenerlos cerrados para soñar libremente y aprender a confiar? ¿Qué pasaría si no pudiese ver? ¿He cuidado de los ojos de mi alma? ¿Y mis oídos? ¿Podrían mis oídos ayudarme a escuchar cuando me he dejado cegar?

Ya no escucho nada… Sólo las voces del silencio que me repiten incesantemente: “Has lo que sientes y siente lo que haces”. Los lenguajes no están todos escritos, falta el que yo aún no he inventado, y en esa invención desataré las cuerdas de la imaginación y haré que lo imposible sea posible; Volaré muy alto, tan alto, que dejaré que mi amor caiga sobre tod@s l@s que quieran refugiarse en el… Hoy volaré, volaré hacia el lugar de mis más oníricos idilios porque tengo la certeza y repito a viva voz entre cánticos poéticos, que soy la persona más maravillosa, afortunada y bendecida del planeta. Hoy no voy a saltar barreras, hoy sé que éstas ya no existen… Hoy me libraré de las cohibiciones de mi mism@ y solo seré yo, solo yo y nada más que yo.

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Con amor...
© Lluvia
Foto Créditos: Foto 1

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