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| Duele quitarnos la venda de los ojos... |
Defraudarnos suele ser uno de los tragos más amargos que tenemos que pasar por nuestra existencia, todo ello cuando estamos en un ambiente de amor y tranquilidad, hecho que puede resultar dolorosamente normal y humano. Pero defraudarnos cuando sólo hemos vivid@ sumergid@s en las agonías de alguien, no es malo, por el contrario, es maravilloso, es un regalo que nos llena de fortalezas para dejar atrás a quien alguna vez amamos y nunca nos valoró.
Y no es cuestión de decir que porque nuestr@ ex ya no está con nosotr@s se ha convertido en el peor ser del mundo. Es cuestión de retirarnos la venda de los ojos y darnos el placer de observar las cosas en sus verdaderas dimensiones y características. Incluso, resulta recomendable que en aquellos casos en los que sentimos que olvidar a ese ingrato amor resulta casi imposible, empecemos a hacer un listín de sus abominables defectos, cabría entonces decir: "ven mi amor, acércate un poco a mi que necesito defraudarme aún más de ti".
Quizá en un principio esto no sea fácil y nos sintamos confundid@s, sol@s, tristes y desesperanzad@s. Quizá nos llenemos de dudas y malos presentimientos. Y quizá, llegue un momento en el que nos empecemos a preguntar ¿El o ella cómo pudo defraudarme? Si yo lo único que hacia era cuidarle, amarle, respetarle, serle leal...
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| El dolor nos ilumina el camino correcto |
Nosotr@s hemos recibido una luz, una que nos iluminó el corazón antes de que el golpe fuera más grande ¿Te imaginas que hubiese sucedido sino te hubiesen defraudado ahora sino después, cuando ya habías conformado todo un universo alrededor de es@ ingrat@? Todo sería diferente y en lugar de estar dando gracias, estarías esperando a que un auto bus te arrollara...
La vida está llena de caminos inciertos, pero somos bienaventurad@s al poder perder en medio de la confusión, a aquel o aquella lisiada espiritual que ingenuamente llamábamos "amor".
Con todo mi amor...
© Lluvia







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