viernes, septiembre 17, 2010
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¿Por qué haces esperar al amor? Hace rato que está al lado de tu puerta y aún no te dignas a dejarlo entrar… ¿Acaso no te has dado cuenta de que ha pasado mucho tiempo contemplando a tu ventana en espera de tu figura? ¿Por qué no le abres la puerta y le invitas a tomarse un café mientras charlan sobre el esplendor del más bello instante?
amor, amar, dar
Debemos aprender a amar la simpleza de las cosas cotidianas
Tocar el cielo es fácil: hay que vivir del amor y para el amor. Hay que amar cada segundo en el que tenemos la oportunidad de vivir, puesto que es allí en donde apreciamos la grandeza del universo. Debemos amar incluso lo que a ratos no se nos hace muy agradable, ello le pone cierto “picante” a nuestra existencia y nos recuerda que no todo en este mundo debe ser como nosotr@s queremos que sea.

En muchas oportunidades, se nos pasa por alto o nos puede parecer “tonto” e “inadmisible” amar tareas a las que no les damos mayor relevancia como comer. Sin embargo, ello en si ya es una bendición que amar: podemos sentir el olor, el sabor, el gusto y las texturas de los alimentos; podemos ver los colores y tenemos el placer de consumir algo que es de nuestro gusto. En fin, en ese acto tan sencillo asistimos a una danza de los sentidos en la que bailan nuestras percepciones, sensaciones y evidenciamos la grandeza de ser human@s.

Amar parte de lo sencillo de la cotidianidad. Empero, resulta paradójico que a veces, solo en fechas especiales, es que queramos demostrarle a l@s demás cuanto les amamos… Quizá vivimos embuid@s por una rutina o un miedo a la expresividad que sólo nos permite regalar migajas y cortos instantes de amor… Pero lo cierto es que NADIE merece migajas ni cortos instantes…

amor, amar, dar
El amor crece cuando lo entregas a diario
Regalamos presentes con el ánimo de querer demostrarle a alguien que le amamos, pero se nos olvida demostrar ese sentimiento a diario, cuando tenemos la posibilidad de llenar su corazón a partir de las bienaventuranzas de lo inesperado. No hay nada sorprendente en que te regalen una golosina o una valorizada joya: ambos son objetos sin vida, dotados de una frialdad que a veces resulta desgastante. Estos objetos no representan en nada al amor, sólo dejan entrever una cultura en la que prima lo material sobre los sentimientos, en la que debemos dar presentes casi por “obligación” y qué problema se nos arma si no damos algo que esté a la altura de la situación… Nos vemos obligad@s a devolver el regalo, pues si sutanit@ me dio un presente, yo también debo hacerlo, debo devolvérselo.

¡Y no! ¡Definitivamente no! No hay magia en este tipo de detalles prefabricados y cuidadosamente pensados para no levantar una mala acción del “qué dirán”. Ningún objeto por costoso que sea, podrá llenar un alma, la felicidad no se regala en forma de autos, ropa o chocolates, la felicidad se regala en forma de besos, abrazos, susurros, caricias y sentimientos. Esto si configura un verdadero regalo, puesto que con esto regalamos un pedacito de nosotr@s, que solo nosotr@s podemos entregar de forma calurosa y desinteresada… Esto, no puede adquirirse con todo el dinero del mundo…

En estas fechas de Amor y Amistad, la apuesta es amar desde lo cotidiano y entregar algo de nosotr@s mism@s, algo que no esté afuera y no pueda comprarse, algo lleno de amor y no de obsolescencia: entrega simplemente AMOR.

¡Hagamos el Amor y la Amistad con cada cosa de nuestras vidas hoy, mañana y siempre!

Con amor...
© Lluvia

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